DECÁLOGO ROJILLO:

1. Osasuna,y punto. No existen los demás equipos, sólo Osasuna. Destiérrense
frases del tipo «yo soy primero de Osasuna y después del Barça», y empléese esta otra: «Yo sólo soy de Osasuna».

2. A las duras y a las maduras o «el que quiera espectáculo, que se vaya al cine». Un buen rojillo apoya a su equipo tanto en Primera como en Segunda; tanto si juega mejor que el Dream Team como si lo hace peor que el Valtierrano (con todo mi respeto para el Valtierrano).

3. Un buen osasunista defiende a los rojos ante cualquier «futbolero» que se ponga a criticar en plan «pero ¿cómo puedes ir a ver a ésos, con lo malos que son?». El buen osasunista sacará argumentos de donde sea, y dejará al «futbolero» con la palabra en la boca.

4. Elrojillo irá siempre a apoyar (no a criticar) a su equipo a El Sadar (o en su defecto, lo seguirá por televisión o radio). Apoyar implica aplaudir, chillar, cantar, saltar, hacer la ola... sin importarnos el qué dirán o el «ay, no, que soy un señor respetable y si salto se me cae la ceniza del puro».

5. Los osasunistas deben comportarse como vendedores de enciclopedias: deben informar al prójimo de cómo va el equipo, de quién marca más goles, de los
puntos que lleva, de lo importante que es Osasuna para Navarra...


6.
Al rojillo no le importará desplazarse a otras ciudades si el equipo precisa de sus
ánimos para alcanzar algún objetivo.

7. Los osasunistas deben tener en mente, como si fuera el NO-DO, las hazañas de Stuttgart (el 2-3), del Bernabéu (el 0-4), el ascenso de Murcia, el partido contra el Recre (4-6-2000) y su posterior celebración en la Plaza del Castillo, más que nada para cuando entra nostalgia de tiempos mejores.

8. El buen rojillo se sabe la música y la letra del himno de Osasuna, y
no deberá tener inconveniente en
cantarlo aunque no se encuentre borracho en un banquete de bodas.

9. Un osasunista debe poseer un elemento como mínimo del atuendo rojillo: una bufanda, un gorro, una camiseta, una bandera, un calzoncillo (este último sólo se
ostentará en momentos íntimos). Dichos elementos nos distinguirán de los otros aficionados (que no son
tan perfectos porque no son de Osasuna). No hace falta decir que el mejor atuendo está en el corazón de cada rojillo, pero como nadie tiene visión de rayos X, se inventaron las bufandas y demás complementos futboleros.

10. Un rojillo se dedicará exclusivamente a animar a Osasuna, no a armar broncas ni a gritar sandeces como un energúmeno. Y no por ser el último, este punto es menos importante.